Ahmadinejad, Netaniahu y mi hermana
[16/6/2009]

Artículo del Dr. David Breakstone, Jefe del Departamento de Actividades Sionistas de la Organización Sionista Mundial

En vísperas del 61 aniversario de la independencia de Israel, descubrí que Mahmoud Ahmadinejad, Benjamín Netaniahu y mi hermana tienen algo en común. A todos ellos les pareció oportuno referirse al tema de la idea sionista. Escribo esto para agradecerles personalmente por haberse tomado el trabajo de recordarme que lo que celebramos no es algo que se pueda dar por sentado.

Por supuesto, cada uno de ellos tiene una perspectiva diferente sobre el tema. El presidente de Irán niega la misma legitimidad de un Estado Judío; el Primer Ministro de Israel insiste en que sea explícitamente reconocido por nuestros enemigos, mientras que mi hermana solo quiere saber de qué estamos hablando. Voy a dejar que otros aborden los más fáciles desafíos propuestos por el Presidente y el Primer Ministro, en cambio voy a enfrentar el más difícil, planteado por alguien que me ama pero que no comprende totalmente qué estoy haciendo aquí.

-Un lugar en que los judíos puedan vivir con tranquilidad, eso lo entiendo- me dijo durante mi reciente visita a los Estados Unidos, - ¿pero un Estado Judío, cómo puede ser judío un Estado?

Detrás de la pregunta percibí cierta incomodidad.

- Si a lo que tú te refieres con “Estado judío” es lo que yo creo, entonces inevitablemente será un Estado que oprima, o que por lo menos aparte, a quienquiera que no sea judío. ¿Cómo te sentirías si la gente empezara a llamar a los Estados Unidos un “país cristiano”?

Pensando que debía haber mucho a los que les gustaría esta idea, puse en Google “Christian America”, y me aparecieron 31 millones cien mil resultados. Pero como ni ella ni yo nos alegraríamos con esa posibilidad, preferí no ignorar la naturaleza problemática de su pregunta. En lugar de eso presento acá el resto de una conversación que no tuvo lugar.

- El problema es que cuando tú dices “judío” estás pensando en religión - empecé. Cuando yo lo digo pienso en cultura, valores, mitología, nacionalidad e historia. Puesto así no deberías tener más problema en aceptar que un país sea judío de lo que aceptas que sea chino o americano.

-¿La religión no tiene parte en eso? ¿Realmente hay una separación entre “Iglesia y Estado” en Israel?- me preguntó, acusadora.

-Sí… No… Es complicado”, tartamudeo, algo confundido. -Okay, la ley religiosa se nos impone en aspectos importantes de nuestras vidas -concedí- pero no solo a los judíos. Los drusos, musulmanes y cristianos también tienen que soportar eso. Que haya solamente casamientos religiosos no quiere decir que seamos una teocracia, la autoridad del establishment religioso proviene de una Kneset electa democráticamente, e irónicamente son los judíos los que se quejan de ello con más fuerza, pues los no ortodoxos se sienten privados de derechos.

-Mientras que en América tienes toda la libertad que puedas desear- persistió. -Así que, ¿para qué precisas de un Estado judío?

El Día de Recordación del Holocausto recién había pasado, también Durban II, por lo que me sentí tentado a responderle con lo obvio, pero habría sido demasiado fácil y no habría respondido la pregunta que ella me hacía. Por suerte también acababa de terminar Pésaj y eso me ofrecía un ámbito de respuesta completamente diferente.

-El otro día compraba comida cuando de pronto hubo casi un motín en el supermercado- le conté. Su mirada socarrona me hizo continuar. -Era justo antes del Séder y el gerente del negocio había puesto a la venta un contenedor lleno de cajas de 5 kilos de matzá a un shekel por caja hasta terminar el stock. No duró mucho. Solo en un Estado judío puedes ver hombres, mujeres y niños de cien países diferentes tirándose unos encima de otros para ahorrar $6 por una caja de cartón llena de algo con gusto a cartón cuando todo alrededor está lleno de delicias por las cuales habrían pagado con gusto 60 veces ese dinero. Cuando pude salir de entre la pila de gente (victorioso, debo decir), me di cuenta de que estaba haciendo compras al son de la música de “Jad Gadiá” así como de otras melodías de Pésaj que contribuían al ambiente de fiesta.

- Suena como Navidad acá - dijo.

-Exacto -repliqué. -De todos modos, no solo la matzá desapareció. Habían quitado o tapado todo lo que no fuera kasher para Pésaj.

-Entonces se persigue a los que no cumplen con la fiesta…

-¿Se los persigue?- protesté. -¿No te parece mejor “se los obliga a soportar algunas molestias”? Eso hasta podría aceptarlo alegremente. Hay una ley – de vuelta, aprobada por la Kneset – que prohíbe la exhibición de jametz en barrios judíos durante el feriado. Puedes venderlo, puedes comprarlo, simplemente no puedes verlo.

-¿Y eso no te parece ofensivo?

- Personalmente, prefiero por lejos vivir donde no pueda ver pan por una semana que donde me tienten por mucho más tiempo con chocolates, huevos y conejos de Pascua a cada paso.

- ¿Acaso Pésaj en Israel no está comercializado? – me dijo desafiante.

- Por supuesto que sí, pero es eso precisamente lo que trato de decirte. Solamente en un Estado judío hay avisos meses antes de la fiesta ofreciendo descuentos en cocinas a ser instaladas antes del Séder para no tener que limpiar de arriba a abajo la antigua. En los diarios avisos a toda página diciendo: “El hijo inteligente, ¿dónde compra?”, haciendo un juego de palabras con los cuatro hijos de la Hagadá. En los sitios web se promocionan vacaciones con séder incluido a precios más altos, lo que ya se convirtió en parte del ritual festivo. Las escuelas, las instituciones públicas y los negocios cierran toda la semana y ya antes de cerrar su ritmo de trabajo baja, por lo que un mes antes de Pésaj nadie promete nada hasta “después de las fiestas”, una buena excusa para dejar las cosas para más adelante, que cualquiera que lo haya vivido sabe que no tiene sentido discutir.

- ¿Es a eso a lo que se redujo Pésaj en tu Estado judío – tiempo libre para no trabajar?

- Y a colas insoportables en la peluquería – agregué, dejándola totalmente confundida. – Así como en los lavaderos de autos.

- ¿Eh?

- Después del Séder empezamos a contar el Omer, siete semanas en las que tradicionalmente los judíos no se cortan el pelo, (la explicación completa está en Google). Así que de pronto todos precisan un recorte al mismo tiempo. Y lo mismo con los coches, bueno, toda la gente hace un alboroto sobre limpiarlos igual que hacen con sus casas, sean observantes estrictos o no.

Pero una vez que la locura de los preparativos queda atrás, me siento libre de sentarme tranquilamente en mi jardín. Las lluvias ya se fueron así como nuestros rezos pidiendo por ellas, y aprecio profundamente los primeros frutos que brotan de mi higuera y las tiernas hojas de parra que salen de mi viña – todo en perfecta armonía con el antiguo ritmo natural autóctono de esta antigua tierra de mis antepasados descripto en glorioso detalle en la antigua lengua del Cantar de los Cantares.

- Parece que realmente encontraste la plenitud en ese Estado judío del que estás tan orgulloso – admitió, sin esperar mi respuesta.

- Hay algo que nos hace falta– confesé con un suspiro.

- ¿Y eso es…? – me preguntó curiosa.

- Un Moisés moderno, de hoy en día – contesté. – Uno que implore tratar con justicia y sensibilidad a los extraños entre nosotros – palestinos, trabajadores extranjeros y refugiados de Darfur por igual – alguien que nos ruegue que recordemos que nosotros, también, fuimos una vez extranjeros en tierra extraña.

Alguien que nos grite que nuestro mismo derecho a estar acá se basa en nuestra aceptación de la responsabilidad recibida cuando todavía estábamos del otro lado del Jordán, la de crear una sociedad que se haga cargo de las viudas, los huérfanos y los oprimidos entre nosotros. Un profeta apasionado que nos corrija por proclamar en el Séder “todo el que tenga hambre que venga y que coma”, mientras que al día siguiente no hacemos nada por aliviar el infortunio de aquellos menos afortunados que nosotros.

Todo esto podrá no ser paliativo suficiente a la vitriólica diatriba de Ahmadinejad en Ginebra ni alimentará las maniobras diplomáticas de Netaniahu, pero tal vez pueda satisfacer a mi hermana y a todos aquellos que quieren comprender qué es lo que queremos decir los que vivimos aquí cuando hablamos de un Estado judío, y porqué es tan significativo para nosotros celebrar su independencia.

(1) El Dr. David Breakstone es Jefe del Depto. de Actividades Sionistas de la Organización Sionista Mundial. El artículo fue publicado en inglés el 27 de abril de 2009 en el Jerusalem Post. Para acceder al artículo original siga el link a continuación:

http://www.jpost.com/servlet/Satellite?cid=1239710806046&pagename=JPArticle%2FShowFull

 

ESTADO PALESTINO, CONDICION INELUDIBLE PERO INSUFICIENTE PARA LA PAZ
[27/5/2009]

Artículo de Ana Jerozolimski, Directora de Semanario Hebreo de Montevideo, dede Jerusalem

Uno de los temas más recurrentes desde que el nuevo gobierno israelí asumió el poder, es la aclaración de que el Primer Ministro Benjamin Netanyahu no ha aceptado oficial y explícitamente todavía la fórmula “dos Estados para dos pueblos”, cuyo significado práctico sería su aprobación de la creación de un Estado palestino independiente junto al Estado de Israel.

La creación de un estado palestino independiente es una condición imprescindible para llegar a la paz. Sin embargo, no es suficiente para garantizarla.

Analicemos los antecedentes y recordemos un poco la historia, para comprenderlo.

- El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 181 que llamaba a la Partición de Palestina en un Estado árabe (lo que sería hoy el palestino) y un Estado judío. Fueron los árabes, incluyendo el liderazgo de los árabes locales (palestinos) del Mufti Hajj Amin el-Husseini, los que se opusieron a la resolución. Prefirieron no construir su Estado con tal de que no surja el estado judío. Salieron a la guerra. El estado árabe, que hoy llamaríamos palestino, no fue creado....no por culpa de Israel, sino muy a su pesar, ya que ello significó el inicio de la guerra.

- Dado que los palestinos exigen la creación de su Estado en los territorios de Gaza y Cisjordania, cabría suponer que no tienen ese estado porque Israel siempre ocupó dichas zonas. Sin embargo, entre 1948 y 1967, la Franja de Gaza estaba en manos egipcias y Cisjordania en manos de Jordania. O sea: durante 19 años habrían podido aprovecharse para crear el estado palestino. Al parecer, no era realmente lo que los árabes querían....Y paz,claro, tampoco había.

- Los atentados terroristas lanzados durante años contra blancos civiles israelíes no comenzaron cuando los territorios en los que los palestinos quieren construir su Estado estaban ya en manos de Israel, sino mucho antes. Cuando se creó la OLP, en 1964-y por cierto, cuando atacaban los fedayyen desde Egipto- no había “territorios ocupados”. ¿No será entonces que la falta de paz en la zona no es por la falta de independencia palestina sino por la oposición a la existencia misma de Israel?

- En julio del año 2000, el entonces Premier israelí Ehud Barak, el Presidente palestino Yasser Arafat y el Presidente norteamericano Bill Clinton se reunieron en la cumbre de Camp David. Las propuestas israelíes no tenían precedentes : retirada de toda la Franja de Gaza, del 97% de Cisjordania-con “compensación” del 3% en territorio del Israel soberano a cambio de lo que quedaría en sus manos por los asentamientos- y de hecho, la división de Jerusalem. Aunque los palestinos sabían que nunca habían estado más cerca de tener su propio Estado, rechazaron la propuesta y pocos meses después, estalló la segunda intifada, que echó por la borda muchos de los logros palestinos en el proceso de paz y les alejó de la independencia nacional.

- En agosto del 2005 fueron desmantelados todos los asentamientos israelíes en la Franja de Gaza. El 12 de setiembre, terminó la retirada militar. No es que el entonces Premier Ariel Sharon haya dicho “mañana, declaren el Estado”, pero claro está que ese era el comienzo de una nueva etapa. La retirada israelí era indispensable para crear las condiciones necesarias para marchar por la senda conducente a la independencia palestina, aunque otros elementos debían cumplirse.

Sin embargo, lo que sucedió luego de esa retirada, fue lo opuesto a lo que cabía esperar de quien quiere forjar su independencia: el territorio en el que supuestamente debía construirse el Estado, fue usado como base terrorista contra el vecino Israel, intensificándose los ataques con cohetes y en lugar de abocarse a la tarea del desarrollo nacional, los palestinos se abocaron a la multiplicación de su ofensiva hacia el sur de Israel. ¿Acaso alguien podía concebir allí que eso los acercaría a la independencia?

- Uno de los temas más cargados emocionalmente en la discusión israelo palestina, es el de los refugiados palestinos, producto de guerras no iniciadas por Israel sino por los árabes. La oposición al llamado “derecho al retorno” es compartida en general también por gente de izquierda en Israel, que señala: eso equivaldria al suicidio.

Este es uno de los puntos que más desconfianza inspiran, a nuestro criterio, cuando se analiza la postura de la otra parte. Es que los palestinos exigen que los refugiados puedan volver a los sitios en los que vivían, en el territorio actual de Israel. Sería lógico, si quieren construir su propio estado, que quieran recibir a la mayor cantidad posible de sus hermanos, al territorio del estado que nacerá, para que cada uno aporte lo suyo y los palestinos se reúnan en sus fronteras.

Pero en lugar de eso, exigen que vayan a Israel. ¿No es raro? Si a eso sumamos la negativa de los palestinos a reconocer a Israel como estado judío, el resultado es, por decirlo delicadamente, extraño.

La creación de un estado palestino independiente es imprescindible para que haya paz. Pero no es suficiente. La historia, a nuestro criterio, ya lo ha demostrado.

 

¿Qué quieren los palestinos?
[20 de enero de 2011]

Este es un artículo del Dr. Gerardo Stuczynski publicado en el Semanario Hebreo que trata de entender el accionar de los palestinos.

El jefe negociador de la Autoridad Palestina, Saeb Erekat, declaró que daban por finalizadas las negociaciones de paz con Israel y que por tanto deberán decidir los próximos pasos a dar, refiriéndose claramente a medidas unilaterales.

Pocos periodistas, analistas u hombres de gobierno se han hecho esta pregunta (al menos públicamente): ¿quieren verdaderamente los palestinos tener su propio Estado? ¿Quieren verdaderamente vivir en paz al lado de su vecino Israel?

Si éstos fueran los objetivos, ¿qué camino adoptarían sus dirigentes? La tesitura de no negociar con Israel ¿a qué metas conduce? Y mi pregunta preferida, ¿si Ud. fuese un líder palestino, seguiría ese plan de acción?

Nuestra lógica occidental indica que si queremos lograr una solución acordada, debemos negociar, que si perseguimos la paz, debemos estar dispuestos a pagar algún precio razonable para alcanzarla. ¿Quieren los palestinos lograrla?

Israel siempre aspiró a sostener negociaciones directas como medio para dirimir el conflicto, en las cuales se trataran todos los temas, sin condiciones previas.

Sin embargo los palestinos, primero se negaron, luego accedieron a negociar, pero en forma indirecta, a través de terceros países actuando como intermediarios.

Posteriormente exigieron un sinfín de condiciones previas para entablar conversaciones directas.

El hecho de exigir condiciones al gobierno israelí, sólo para sentarse a negociar, no es más que un artilugio para no negociar.

Es evidente, que la Autoridad Palestina, que se sabe débil, teme cualquier cambio y no quiere modificar en nada el statu quo actual, para perpetuarse en el poder.

No está dispuesta a ofrecer ninguna contraprestación a cambio de obtener ningún tipo de concesión israelí, (exactamente igual que Arafat), porque sin importar cual fuera su entidad, muchos la considerarían una derrota o un renunciamiento y estarían dispuestos a recurrir a cualquier medio para desestabilizar al gobierno y oponerse a cualquier entendimiento.

Para producir la ilusión óptica de que algo se mueve, cuando en realidad todo está estancado, recurre a las medidas unilaterales. Estas distraen la atención del mundo, y mientras atacan la legitimidad de Israel en cada foro internacional e implementan boicots en su contra, le permiten evadir la responsabilidad de representar a su pueblo en negociaciones serias.

Formalmente exige como requisito previo, que cese toda construcción en Cisjordania y Jerusalem Oriental. Cabe preguntarse cuáles son las consecuencias si Israel no accede a cumplir tal exigencia. Los efectos inmediatos son: en primer lugar que no hay avance hacia un entendimiento mutuo y en segundo lugar, las construcciones que se supone intentan evitar, adquieren mayor vigor.

Entonces ¿el objetivo es realmente que no se construya? En 63 años plagados de oportunidades perdidas por parte de los palestinos de llegar a un acuerdo de paz, es mucho lo que se ha construido. Cualquier acuerdo de paz futuro deberá tener en cuenta los hechos y los cambios demográficos y urbanísticos que se han producido.

A fines de 2009 el gobierno de Netanyahu decretó un congelamiento en la construcción por 10 meses. Cuando este plazo expiraba, unas tres semanas antes, el liderazgo palestino decidió sentarse a la mesa de negociaciones, pero claro, su primera exigencia fue que el congelamiento se postergara.

Si realmente tuvieran en mente en forma prioritaria el bienestar de su pueblo, levantar un Estado independiente, construir escuelas, carreteras, estructura económica, etc. ¿no habrían accedido a negociar con Israel antes de que estuviera por expirar el plazo?

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, expresó que podría alcanzar un acuerdo con Israel en dos meses, si Netanyahu, estuviese dispuesto a aceptar un nuevo congelamiento.

Sabedor de las dificultades que el gobierno de Netanyahu enfrentaría para aprobar nuevamente una medida como ésa (con los nulos resultados obtenidos), Abbas juega por un lado, a no avanzar un ápice en ningún tipo de solución y por otro, no menos importante, adjudicarle toda la responsabilidad a Israel por la falta de progresos.

Si yo fuera palestino, o para expresarlo más correctamente, si yo tuviera como objetivo crear un Estado palestino independiente, estaría dispuesto a pagar el precio de que las construcciones continúen mientras se desarrollan las negociaciones, luego de tantas décadas de incesante y creciente edificación.

Si, en definitiva, el destino de todos los poblados judíos es un tema central, un punto neurálgico, que se abordaría y decidiría en cualquier proyecto de acuerdo final.

Ninguna movida palestina persigue la finalidad de facilitar el regreso a las negociaciones sino que son solo estratagemas para adjudicarle a Israel la responsabilidad de no querer la paz.

Cuando Bosnia Herzegovina reemplace a EE.UU. en la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, los palestinos pretenden llamar a una reunión especial y votar una resolución que condene los asentamientos israelíes. Más allá del posible veto de los americanos, esta declaración no será un gran avance en la vida cotidiana del pueblo palestino.

Estimular el reconocimiento virtual de su Estado, por parte de los países latinoamericanos, es una acción que va en esa misma dirección. No obtiene ningún logro ni cambio en los hechos, pero pone a Israel en una situación diplomática incómoda.

Si la causa palestina genera tanta simpatía alrededor del mundo, ¿no tendrá algún amigo bienintencionado que se anime a sugerirles que adopten un camino más pragmático y que de una vez por todas, asuman el desafío de comenzar a construir su propio Estado?

 

Herzl y los dilemas actuales
[13/5/2010]

Artículo del Dr. Gerardo Stuczynski publicado en Semanario Hebreo de Uruguay y Semanario Aurora de Israel

Herzl y los dilemas actuales

Por el Dr. Gerardo Stuczynski *

El antisemitismo reinante en la Europa de fines del siglo XIX transformó para siempre la vida de Teodoro Herzl y el destino de los judíos.

Mientras la muchedumbre gritaba eufórica “Muerte a los judíos” en la Francia culta y liberal, Herzl sintió el llamado de su pueblo. Un pueblo con un gran pasado, pero que carecía de futuro, fue conducido por este barbado Moisés moderno.

Pero su sueño se concretó tarde. No sólo porque como Moisés no pudo ver con sus propios ojos la culminación de su obra, sino porque su obsesión había sido salvar a su pueblo. No previó las cámaras de gas, pero sí la aniquilación, que no pudo evitar.

En cierto sentido, el sionismo siempre existió. Desde el primer destierro, hubo una nostalgia por el retorno, un sentimiento religioso o místico, pero no un programa político concreto.

Hasta Herzl se sorprendería por el milagro de Israel

El sionismo político que Herzl creó, protagonizó la más grande y sublime de las revoluciones del siglo XX, no por el número de personas que afectó, sino por la naturaleza de los cambios que produjo.

La revolución sionista, permitió al judío transformarse de objeto de la historia, a sujeto de ella, resurgiendo de las cenizas del Holocausto.

Tal como Herzl lo predijo con precisión 50 años antes, se estableció el Estado. Sin embargo, él mismo estaría sorprendido con el verdadero milagro moderno que es hoy el pujante Israel. Un país democrático, fuerte e independiente, donde viven casi la mitad de los judíos del mundo. Y tal como lo imaginó, la ciencia y la tecnología son la base de su desarrollo.

Para Herzl, el sionismo no se trataba sólo de poseer una parcela de tierra, sino también de la aspiración a ser un Estado modelo, una “luz para las naciones”.

Imaginaba una sociedad pluralista, avanzada y culta, basada en la ética, la justicia y la tolerancia y sin imposiciones religiosas; en síntesis: una sociedad ejemplar. La israelí, aún dista mucho de serlo. Pero muchos de sus problemas son los mismos que tienen las demás naciones “normales” de la tierra.

Y este mero hecho, por sí mismo, ya constituye un logro. A 150 años del nacimiento de Herzl, ¿cuál sería su postura ante los dilemas actuales del pueblo judío? De acuerdo a su pensamiento, el Estado actual es un instrumento idóneo para seguir realizando el sionismo, pues fue erigido basado en la libertad y en el respeto a los derechos individuales.

Consideraba a la iniciativa privada como el motor del progreso, ya que estimula el desarrollo de la personalidad individual y beneficia a la sociedad en general.

Según su concepción, las leyes del mercado no resuelven todos los problemas. El Estado debe intervenir para corregir injusticias, para amortiguar los desequilibrios sociales. Para ello debe aplicar políticas que promuevan la movilidad social, la igualdad de oportunidades, una mayor justicia social y una mejor redistribución del ingreso.

Debe consagrar normas específicas que ayuden a los trabajadores desocupados por medio de subvenciones y trabajos comunitarios. No menos importante es el desarrollo en el plano moral. Para ello es necesario poner el énfasis en la educación. Esta debe estar basada en los valores humanos universales así como en nuestros valores particulares. En este campo sin duda existe una carencia, ya que muchos israelíes no se identifican con la narrativa sionista debido a la falta de conocimiento de sus propias raíces.

El antisemitismo no se ha disipado.

Las comunidades judías del mundo consideran al sionismo como la realización de la identidad judía. Pero esto no ha sido suficiente para disminuir la asimilación, que sigue siendo una seria amenaza a su propia continuidad.

Contrariamente a lo que Herzl vaticinó, el antisemitismo no se ha disipado con la independencia política. Por el contrario, ha evolucionado, ha mutado y se ha fortalecido. El odio ahora se dirige, no sólo contra el pueblo judío, sino contra su Estado.

Un mayor conocimiento de la historia, religión, cultura y tradición, así como de los conceptos de responsabilidad mutua y solidaridad, fortalecería la identidad judía y su continuidad. Una mejor educación contribuiría decididamente a mejorar la sociedad israelí, a vigorizar las comunidades judías del mundo y a combatir más eficazmente la asimilación y el antisemitismo.

En cuanto a su inserción internacional, Israel aún no ha logrado la paz ni la normalización de las relaciones con todos sus vecinos, ni con todo el sistema político internacional. Herzl no previó el conflicto con los palestinos, que hoy parece encontrarse en un callejón sin salida. No olvidemos que esos territorios, antes de la colonización judía, estaban desolados y los nativos árabes eran pocos y carecían de identidad nacional.

La postura de los sucesivos Gobiernos israelíes fue siempre buscar la paz. Todos estuvieron dispuestos a conceder territorios para alcanzar una conciliación, en contraposición a la permanente negativa de los árabes. Cabe preguntarse, entonces, en lo que se refiere a estos asuntos, cuál es el grado de responsabilidad que le cabe a Israel, cuando sus detractores y enemigos son regímenes violadores de los Derechos Humanos, dictaduras populistas y retrógradas, religiosos extremistas o teocracias fanáticas.

Inspirados en la vigencia de la visión de su prócer y en su herencia, el pueblo judío debe continuar avanzando en la búsqueda de la tan esquiva paz y en la promoción del bienestar económico, social y cultural.

En el presente cuenta con todos los medios legítimos y democráticos para hacerlo.

*El Dr. Gerardo Stuczynski fue Presidente de la Organización Sionista del Uruguay. Actualmente es Presidente de la COSLA (Confederación Sionista Latinoamericana) y miembro del Ejecutivo Sionista Ampliado.

 

Deir Yassin: La verdad y la mentira
[30/4/2008]

Artículo del Dr. Nahum Bergstein, ex legislador y Premio Jerusalem aparecido en el diario La República del 22/4/2009

Cuando de hechos se trata, siempre existe una verdad objetiva más allá del color del prisma a través de la cual se la quiera ver. Si bien en el conflicto entre Israel y sus enemigos no somos para nada neutrales, ello no va en desmedro de nuestro mayor empeño a la hora de desentrañar la verdad de los hechos. Esto viene a propósito del artículo de Suhail Hani Daher Akel, "Deir Yassin, sin olvido ni perdón" publicado el día 15 en LA REPUBLICA para cuya respuesta nos atendremos al esquema propuesto por Rodó, quien distinguía el oficio del periodista ("diarista" si fuéramos textuales) entre la información y el comentario.

I ­ Hechos. ( Fuentes utilizadas : "Oh! Jerusalem" de Lapierre y Collins, pág 301 y ss; "History Upside Down" de Meir-Levi, pág 70 y ss; "Le Totalitarisme islamiste a l´assault des democraties" de Del Valle, pág 100 y ss; Documentación de profesores de la Universidad Beir Zeit de Ramallah citada por Meir-Levi pág 72; "Historia de los Judíos" de Johnson, pág 530-31; " The case for Israel" de Dershowitz, pág 81-82; y Conferencia del miembro del Comité Central del Fatah, Sakhek Habash)

Un contingente de soldados iraquíes se instaló en el pueblo árabe Deir Yassin el 13 de marzo de 1948 intentando cortar la carretera entre Jerusalem y Tel Aviv. En la madrugada del 9 de abril, dos grupos paramilitares judíos, inexperientes en este tipo de combate, el "Irgun" y el "Stern" ­unos 120 hombres en total­ se acercaron por el norte y el sur.

Querían desalojar a los iraquíes y al mismo tiempo lograr un resonante triunfo.

Agazapados en las afueras de Deir Yassin y a pesar de que los guardias del pueblo ya habían dado la alarma, no atacaron a la espera de un blindado munido de un altavoz ­exigencia expresa de Beguin, el jefe de Irgun­ para dar a los aldeanos la oportunidad de rendirse o retirarse.

Pero en la oscuridad de la noche, el vehículo cayó en una zanja y muchos no escucharon la advertencia. Aún así, más del 75 % de los pobladores pudieron huir.

Entonces, comenzó la batalla.

Los atacantes encontraron una inesperada resistencia. Recibían nutrido fuego de los pobladores y ­algo a primera vista incomprensible­ de mujeres que en realidad eran soldados iraquíes que, debajo del amplio chador, ocultaban sus armas.

La lucha duró dos horas. El caos desatado generó una especie de histeria colectiva y muchos civiles cayeron bajo el fuego cruzado.

Las bajas árabes, incluyendo los soldados iraquíes fueron 120 y las judías 40 (cifras aproximadas).

Los primeros testimonios de los pobladores sobrevivientes se referían a horribles masacres, pero recientes estudios de historiadores árabes de la Universidad Beir Zeit de Ramallah admitieron que no hubo tal masacre sino un conflicto militar confuso en el que murieron muchos civiles.

Sin embargo, en los días y semanas subsiguientes, las exageraciones de los voceros árabes adquirieron mayor voltaje invocando todo tipo de brutalidades y, en los primeros meses, estas versiones cundieron como un reguero de pólvora y convencieron a muchos árabes de que era necesario huir.

No hay pruebas de que se tratara de un plan destinado a producir este efecto pero, con el correr del tiempo, los campamentos de refugiados y la prohibición impuesta a los refugiados de integrarse a los países donde estaban emplazados los campamentos, se constituyó en una herramienta política vigente hasta el día de hoy.

En un documental filmado por la PBS en 1993 y reeditado en 2000, fueron entrevistados sobrevivientes de Deir Yassin quienes dijeron que le pidieron a Hussein Khalidi, director de la emisora radial "Voz de Palestina", que suprimiera relatos de atrocidades que nunca ocurrieron, y éste replicó que debía capitalizarse esta gran oportunidad. Es así que Deir Yassin se convirtió en el emblema de la "crueldad" judía, del cual se nutren antisemitas del mundo entero.

La Agencia Judía, órgano representativo del establishment judío, y su brazo militar, el Hagana, que fue la base de la creación del ejército, apenas creado el Estado de Israel, un mes más tarde condenaron los hechos y enviaron una carta de disculpa a Abdullah, rey de Jordania.

El Hagana no participó del ataque. Había suministrado armas al Irgun que se suponía ­y así habían acordado previamente­ serían usadas en la batalla de Castel.

El 13 de abril, o sea cuatro días más tarde, tuvo lugar la represalia árabe, meticulosamente planeada.

Si alguien cree que atacaron a algún miembro del Irgun o del Stern, se equivoca.

Planearon una emboscada a un convoy humanitario que se dirigía al hospital Hadassah de Jerusalem.

Fueron asesinados 70 médicos, nurses, y enfermos, todos ellos no combatientes y, para asegurarse que no quedaran sobrevivientes, rociaron los ómnibus con gasolina y convirtieron a sus ocupantes en piras humanas. Así de sencillo.

Hasta aquí los hechos.

II ­ Comentarios.

A medida que las armas aumentan sus efectos mortíferos y proliferan los conflictos bélicos no convencionales, se incrementan las bajas de civiles, a pesar de los intentos de varios países occidentales, y de Israel en particular, para limitar los daños colaterales.

A despecho de la propaganda palestina, más de una vez estos esfuerzos se ven premiados.

Pero para la dirigencia del Hamas y del terrorismo islámico, como hasta no hace mucho para El Fatah, la matanza de civiles no es un daño colateral sino el objetivo central. No debilita militarmente al enemigo pero, como expresa Bernard Lewis, obtiene publicidad e inspira miedo.

Miles de atentados árabes y palestinos consumados o abortados antes y después de Der Yassin ­a lo largo y a lo ancho del mundo­, dirigidos contra niños, liceales, trabajadores, acampantes, turistas, atletas, pasajeros de aviones, feligreses, embajadores, activistas comunitarios, cuyo común denominador consiste en que sus víctimas son mayormente judías, podrían sumergir en el olvido el combate de Deir Yassin.

Sin embargo, son los judíos quienes no aceptan el olvido porque se rigen por un standard moral muy diferente al del Islam. Para un judío el espectáculo de judíos matando es altamente perturbador, obsesionados como están por la santidad de la vida y el código de conducta que significa el judaísmo en sí mismo. Por controvertido que fuere el ataque de Der Yassin acaecido hace 60 años, ­que quizás parezca un hecho menor y por cierto aislado en el mar de sangre y sufrimiento desatado por los árabes­, somos nosotros los judíos quienes nos sentimos compelidos a evocar a Der Yassin, un alerta a nosotros mismos, sin necesidad de los recordatorios de Akel y sus correligionarios, que rezuman mentira y odio por todos los poros.

 

Entrevista a Gerardo Caetano
[1/4/2008]

Entrevista realizada al historiador y politólogo Gerardo Caetano por Ana Jerozolimski para Semanario Hebreo

A menudo comentamos en el marco familiar y con amigos, cuán enriquecedor nos resulta el trabajo periodístico, por el cual sentimos que conocemos muchos mundos dentro del mundo general en el que todos vivimos.Aprendemos y tenemos experiencias que apreciamos profundamente.

Comenzamos con estas palabras la introducción a la entrevista con el Profesor Gerardo Caetano, ya que ésta nos ha dejado un sabor sumamente singular, que inspira sólo gente que mezcla de forma poco común el intelecto con el alma.

Conversamos sobre Wilson, al cumplirse 20 años de su fallecimiento, sobre la situación en América Latina, Uruguay y Oriente Medio. Seguramente nuestros lectores disfrutarán su lectura-en este caso la extensión es una ventaja, no un problema-no menos de lo que nosotros disfrutamos al realizarla .

“WILSON MERECIA MUCHO MAS QUE OTROS SER PRESIDENTE, PERO NO NECESITO SERLO PARA PASAR A LA HISTORIA”

P: Gerardo, ante todo te agradezco muchísimo dedicarme parte de tu precioso tiempo. Estamos hace mucho hablando de una entrevista para Semanario Hebreo y henos aquí al fin conversando, tomando como punto de partida una fecha especial: el vigésimo aniversario del lamentable fallecimiento de Wilson Ferreira Aldunate. Has tenido la gentileza de enviarme el prólogo que escribiste para el libro de Carlos Luppi sobre Wilson y es notorio que cuando se habla de Wilson, parecería que resulta imposible hacer análisis frío, sin llegar a la conclusión de que era una personalidad descollante ¿no es así?

Tú lo has dicho muy bien: una personalidad descollante. Wilson Ferreira constituye una de esas figuras ante las que puede caber todo tipo de actitud menos la indiferencia. Era un hombre apasionado que apasionaba: su oratoria, su “imagen de lancero” como alguna vez dijo Julián Murguía, su perfil inconfundible de tribuno, sus gestos, su altivez, esa capacidad casi insuperable para el debate, unido con su proverbial sentido del humor, su sonrisa que se volvió un símbolo, su vitalismo. En efecto, no puede hacerse un análisis frío, aunque sí se pueden ponderar con honestidad algunas hipótesis sobre sus aciertos y sus errores, sus victorias y sus derrotas, en cualquier caso provistas de ese compromiso cívico innegable, esa vocación de libertad que tanto tenía que ver con su propia estética, con esas enormes ganas de vivir que supo contagiar dentro y fuera de su partido, sobre todo en los momentos más terribles de la dictadura.

P: Tu hablas en tu prólogo del magnetismo de Wilson, de sus principios, de la claridad de sus ideas y de su integridad y consecuencia con sus posturas.¿Es esa combinación lo que le ha dejado en la memoria nacional como un líder que por más que haya sido siempre un blanco, iba más allá de lo partidario, querido realmente por todos, más allá de las discrepancias políticas?

Yo creo que aquí radica un elemento fundamental en la conmemoración de figuras como la de Wilson. Por supuesto que personalidades como la suya pertenecen y son causa de genuino orgullo cívico para los partidos de los que proceden y en los que militaron durante toda una vida. Quien podría osar postular un Batlle no colorado, un Wilson no nacionalista o un Seregni no frenteamplista. Pero precisamente la grandeza de estas figuras las hace trascender sus banderías de origen para formar parte también de ese patrimonio común de la República, en el que los ciudadanos con vocación democrática y sentido de justicia, no importa de donde vengan, pueden sentirse representados e involucrados por sus ideales, por su testimonio de vida, por el legado de sus luchas. El propio Wilson lo decía muy bien cuando una y otra vez invocaba a la “comunidad espiritual” afincada en valores y principios, nacionales y también universales. O cuándo en 1980, ante el plebiscito, decía a sus compatriotas (no solo a los blancos) del Uruguay y de la diáspora, argumentando por el NO: “¿Qué queda del Uruguay, que es el Uruguay si suprimimos, si damos la espalda a lo que la República tiene de constante y de definidor?” A mi juicio ese es uno de los mayores legados de Wilson y lo que debería ser el mayor orgullo de sus correligionarios: el que su vida y sus ideas puedan haber trascendido su afincamiento originario –y que sin duda permanece- en una tradición partidaria, para volverse referente de esa otra tradición más amplia, de ese republicanismo moral que a todos nos involucra.

P: Tú mencionaste que su desaparición física tuvo ecos que hicieron recordar lo sucedido cuando fallecieron Batlle y Ordoñez, Emilio Frugoni y más recientemente, Liber Seregni. ¿Los pondrías a todos en la misma línea?

Estas figuras gigantescas y otras convergen precisamente con Wilson en la condición común de ser referentes de nación, de república. Y lo son más allá de diferencias y de controversias que no deben ser borradas ni opacadas, para hacer una historia oficial edulcorada de unanimidades que rehuye con cobardía el conflicto genuino, ese motor ineludible de toda democracia y de toda sociedad con vocación de futuro. Cada uno en su tiempo, en su circunstancia, desde sus ideas, trató de aportar su esfuerzo para que nuestra ágora fuera mejor. Son incomparables pero a la vez los vincula la grandeza, incluso desde sus confrontaciones cívicas e ideológicas, a veces hasta desde sus enemistades personales. Sin embargo, cuando se los puede mirar con más distancia, cuando se los puede incorporar en esa dimensión tan genuina de la política democrática que no es partidista sino que es nacional y universal, entonces sus contribuciones convergen en horizontes que pueden acomunar a las grandes mayorías, que pueden despertar el respeto y la admiración de los adversarios. Desde chico, en mi propia casa, aprendí a valorar esa polifonía hermosa de los debates entre diferentes, a veces entre muy diferentes, pero que a la hora de los compromisos últimos convergían en valores y principios compartidos. Por ello, sin desmedro de las pujas partidarias y de los que ellas proyectan en términos de confrontación histórica, totalmente legítima, no hay que olvidar esta otra dimensión en la que desde el prisma de las virtudes y los valores cívicos y humanistas podemos incorporar, por cierto que no a todos, sino a los genuinamente grandes. Y la historia uruguaya ha tenido por suerte este tipo de personalidades y en todos los partidos.

P: ¿Qué Presidente te parece que habría sido Wilson si hubiera llegado a ello?

Es una pregunta de esas que nos incomodan a los historiadores porque nos llevan por las resbaladizas pistas de las hipótesis contrafácticas: “que hubiera pasado si …” Sin embargo, creo que tu pregunta es muy pertinente pues permite cuestionar un mito intencionadamente instalado: el de que Wilson sólo tenía capacidades para la fiscalía y la oposición, que lo suyo sólo podía tener resonancia desde la labor parlamentaria o desde la denuncia contra el despotismo de los gobiernos autoritarios. Entre las cosas que nos robó la ominosa dictadura que padecimos, una tiene que ver precisamente con la posibilidad de un Wilson plenamente gobernante. Por cierto que no necesitó ser Presidente para hacer gobierno: fue un magnífico y muy transformador Ministro de Ganadería en el segundo colegiado blanco entre 1963 y 1967, fue un impulsor lúcido de la experiencia virtuosa de la CIDE, estaba lleno de ideas sobre un desarrollo distinto con justicia social cuando terminaba la dictadura, dio bastante más que “gobernabilidad” a la primera presidencia del dr. Sanguinetti. Yo creo que no es para nada aventurado el señalar que Wilson tenía muy calificadas condiciones de gobernante. Y sin duda, como pasó con Herrera o con Seregni, merecieron muchísimo más que otros el ser Presidentes. Pero por cierto no necesitaron serlo para pasar a la historia y de buena manera.

P: ¿Cuál es en tu opinión el principal legado de Wilson? ¿Y dirías que el Partido Nacional lo sigue cabalmente?

Son en verdad muchos los legados. Yo destacaría dos, que fueron ideas fuerza permanentes de su largo batallar. En primer lugar, la lucha prioritaria por la libertad, que para él no podía sino proyectarse en la búsqueda de la justicia social. Esa condición libertaria fue la que lo hizo un símbolo en la lucha contra la dictadura, incluso entre quienes nunca lo votaron. En segundo lugar, esa vocación entrañable por defender y afirmar a la nación como “comunidad espiritual”, lo que luego de su exilio y de la dictadura, ya al final de su vida, lo llevó a proclamar bien alto, en una recordada conferencia en el CELADU de julio de 1987, que no había modo “de ser patriota de patria chica si no se es simultáneamente y por eso mismo, patriota de la gran patria latinoamericana”. En cuanto a si el Partido Nacional lo sigue cabalmente, sería un gran atrevimiento de mi parte juzgarlo. En todo caso es una de sus principales interpelaciones de cara al presente y también al futuro.

P: Has hecho referencia a su apoyo a la ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado de diciembre de 1986, como el error más grande de su vida política. El también alcanzó a captarlo así ¿verdad?

Realmente no lo sé, nunca nadie de los que estuvo bien cerca de él en esos momentos últimos de su vida ha narrado algo sobre esto. Tampoco hay documentos que avalen esa idea. Sí hay muchos testimonios que nos acercan a un Wilson muy dolorido pero también muy convencido de que en aquellas circunstancias, como alguna vez dijo, su condición de dirigente le imponía tomar decisiones difíciles. Como historiador y al mismo tiempo como ciudadano, que no militó nunca en las filas de su partido, en efecto creo que esa fue su decisión más difícil y para mí, con todo lo discutible que puede tener esta aseveración, pero también desde la honestidad a que nos convocan vidas como la de Wilson, creo tener derecho a estimar que en mi concepto fue el mayor error de su vida política. Lo escribo en el prólogo del libro y creeme que lo hago con un enorme respeto y sabiendo del dolor que le produjo adoptar ese camino. Y no tengo la más mínima duda que, más allá de otros factores, las razones últimas de su polémica decisión fueron servir aquello que entendía era lo mejor para el país en ese momento histórico. La tragedia de su muerte tan inmediata no le dio tampoco tiempo en este aspecto, aunque nadie pueda saber o decir con certeza qué hubiera hecho luego Wilson. En cualquier hipótesis, defendió sus ideas y sus argumentos con pasión, con coraje cívico. Y su figura no puede quedar asociada en modo alguno con la impunidad ni con el olvido impuesto.

P: Sé que está mal pedir conjeturas hipotéticas a quien, como tú, se dedica al estudio de la historia, pero igual intento. ¿Cómo te parece que vería al Uruguay de hoy en los términos de esa comunidad espiritual de la que tanto hablaba?

Como te decía, a los historiadores nos incomodan mucho estar reflexiones contrafácticas. Pero de lo que sí estoy convencido es que Wilson seguiría machacando en su defensa de la idea de la “comunidad espiritual”, en esa idea de nación adscripta a valores y virtudes cívicas. Estoy también proclive a pensar que buscaría grandes acuerdos para afirmar gobiernos que impulsaran modelos de desarrollo auténticamente transformadores, respaldados por grandes mayorías. No estoy nada convencido que abonaría ese “Rubicón” aparentemente infranqueable que parece afirmar que en el país hay gobiernos de izquierda o gobiernos de coalición entre blancos y colorados. Más bien pienso en que Wilson abriría mucho más la cancha y que hubiera generado alternativas más plurales. Pero son sólo suposiciones, conjeturas, más de politólogo que de historiador. O tal vez expresiones de deseos. Creo de verdad que a la “comunidad espiritual” del Uruguay no le hace bien esa mentada-y a mi juicio equivocada- teoría de las “familias ideológicas”. Desde la época de Wilson y hoy también, los desafíos del país son tan hondos que no se pueden afrontar desde un solo partido, cualquiera sea este, ni desde hipótesis tan rígidas y congeladas sobre quienes pueden compartir el gobierno y la tarea gigantesca de encaminar al país por un desarrollo moderno y solidario.

P: El libro de Carlos Luppi sobre Wilson, de cuyo prólogo escrito por ti publicamos gran parte en nuestro último número, incluye la reproducción del famoso discurso que Wilson pronunció en un aniversario de la independencia de Israel en el Palacio Peñarol. ¿Por qué fue incluido? O quizás antes, debería pedirte tu opinión sobre la visión de Wilson respecto a Israel y el conflicto con el que lidiaba también en su época.

Creo que fue un acierto de Luppi la inclusión de ese discurso memorable. Hay en verdad muchos documentos que avalan esa devoción tan especial que Wilson Ferreira sentía por la cultura judía, por sus símbolos, esa solidaridad inclaudicable por los padecimientos de la Shoa o por la suerte del Estado de Israel. En los relatos de su viaje por Israel o en sus conversaciones con prominentes figuras de la colectividad judía uruguaya, Wilson Ferreira expresó en innumerables ocasiones su amistad genuina con Israel, su visión de paz justa para el cercano Oriente. Yo creo que esa adhesión por el pueblo judío y sus causas le venían de su militancia republicana y antinazi y de su fervor en la denuncia del genocidio del Holocausto. Diría algo más: si se soslaya o se opaca esa adhesión manifiesta por la paz para Israel, ese compromiso perdurable contra toda discriminación antisemita o judeofóbica, no se termina de entender el wilsonismo. Y una prueba muy fuerte de la profundidad de ese compromiso está en los legados que el líder nacionalista dejó en este sentido especial en su familia y en su partido.

MOMENTOS CRUCIALES EN AMERICA LATINA

P: Yo no puedo tener el honor de que hayas aceptado esta entrevista, sin “aprovecharte” para otros análisis, parte de los cuales hemos estado mencionando en mensajes que van y vienen en los últimos meses a nivel personal. Y creo que un tema ineludible al hablar con un historiador, en estos momentos, es la crisis andina,que parece haber terminado más rápido de lo que empezó. Pero siento que es sólo la primera vuelta ¿me equivoco?

Estamos viviendo momentos cruciales en América Latina. Pueden ser dolores de parto o una nueva oportunidad perdida. La última crisis andina es un buen ejemplo del peligro que enfrentamos. Lo peor que le podría ocurrir a América Latina hoy sería la guerra, lo que entre otras cosas, para peor, traería nuevamente el intervencionismo norteamericano más desembozado. La crisis andina vuelve a probar que en nuestra América Latina hoy más que nunca hay que apegarse a los principios del Derecho Internacional, hay que ser más celosos que nunca en principios inalienables como la defensa de los derechos humanos, la no intervención, la autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica y diplomática de los conflictos. Soy un integracionista convencido, por eso mismo observo con horror algunas perplejidades que hoy están afectando tanto la suerte de nuestros países y de nuestro continente. Fíjate: tenemos en América del Sur desatada una verdadera carrera armamentística en el mismo momento en que nuestros guarismos de pobreza y marginalidad, en contextos persistentes de crecimiento económico, no descienden al ritmo que necesitamos. De allí la vergüenza de esta última crisis, que como tú bien dices, puede no ser la última.

P: ¿Se puede hablar de un “malo” de la película cuando hay una crisis así? O sea: Colombia entró a territorio ecuatoriano , es un hecho,pero el hecho es que allí estaba el número dos de las FARC , Raúl Reyes y cabe preguntarse qué hacía ahí,no?

Por supuesto que todo planteo maniqueo no resiste el menor análisis. De allí la necesidad de profundizar la reflexión y anticipar desde la acción multilateral latinoamericana la prevención de conflictos que siguen latentes. La violación por parte de Colombia del territorio soberano de Ecuador es inadmisible. Mucho más lo es la invocación a la largamente rechazada “teoría de la guerra preventiva” para atacar al terrorismo más allá de las fronteras. Si esa infausta teoría se instala en el continente, las consecuencias serán terribles y tendremos guerra e intervencionismo. Sobre este punto, y la enorme mayoría del continente ha sido conteste en ese sentido, no puede haber vacilaciones. Del mismo modo, tampoco puede haberlas en el rechazo más categórico a las acciones de las FARC, del ELN y de los paramilitares. Lo hemos visto con asombro: las condiciones de reclusión de los secuestrados por la narcoguerrilla colombiana no pueden ser sino calificadas como violaciones atroces a los más elementales derechos humanos. No se puede tener duplicidad de pareceres sobre este tipo de prácticas aberrantes. ¿Qué ideología puede justificar semejante atropello a la integridad humana?

P: ¿Qué opinión te merece la concentración días atrás, en la Plaza Libertad, de sectores de la izquierda radical, en favor de las FARC? Te lo pregunto porque una cosa es criticar al Presidente Uribe y otra muy diferente colgar pancartas alabando a Reyes, que en definitiva, era uno de los jefes de una banda terrorista ¿no es así? Y tú , que justamente has escrito hace pocos años sobre protesta en América Latina, puedes analizarlo...

Totalmente de acuerdo contigo. Nadie que se diga demócrata, que defienda la causa de los derechos humanos, puede estar a favor de las FARC. Diría más: nadie que busque en forma genuina la integración sudamericana puede apoyar a esa narcoguerrilla sin ideales, responsable de atropellos inadmisibles. Y allí volvemos a las confusiones: ¿qué tienen que ver las FARC con las izquierdas colombianas? El Polo Democrático, fuerza de izquierda democrática opositora de Uribe, ha repudiado de la forma más enfática la acción de las FARC. Tiene mártires asesinados por las FARC. ¿Cuál es el respaldo popular de estas narcoguerrillas en Colombia? Ninguno. Por ello, los gobiernos de América Latina no pueden dejar sola a Colombia. Brasil lo sabe más que nadie, con sus fronteras calientes con Venezuela, Colombia y Ecuador. Colombia está por encima de Uribe y del “Plan Colombia” impulsado por los EEUU. ¿Cómo el Presidente Chávez puede reclamar al tratamiento de “fuerza beligerante” para las FARC? Ningún país latinoamericano acompañó esa locura. No lo hizo el Presidente Correa ni siquiera después de la incursión colombiana en su territorio. Todo proceso de integración no puede hacerse desde la idea de la afinidad ideológica. Ese espejismo nos conduce a la fragmentación y además es desmentido por la experiencia internacional. ¿La Unión Europea podría haber prosperado desde ese enfoque? De allí que la integración tiene que expresar acuerdos entre Estados, sobre la base de principios y objetivos compartidos. Uno de ellos sin duda tiene que ver con la colaboración entre los países limítrofes en el combate contra el narcoterrorismo. Si América Latina no actúa con lógicas de anticipación en este y en otros campos, volveremos a tener crisis como las vividas. Y si defendemos a América Latina y rechazamos históricamente cualquier intervencionismo norteamericano, no se puede estar omiso respecto a estos problemas.

P: Un joven al que entrevistó mi colega Pedro Dutour de El Observador le decía que si estalla la guerra entre Colombia y Venezuela, él iba a estar “del lado de los pueblos”. ¿Me equivoco si pienso que en el caso colombiano, estar del lado del pueblo sería contra una organización que secuestra y mata?

¿Qué tienen que ver con el pueblo colombiano las FARC? Después de todo lo ominoso que hemos vivido y que se ha podido confirmar, ¿alguien puede justificar los secuestros de las FARC por una pretendida y totalmente falaz “lucha de los pueblos”? Las encuestas de opinión pero también las elecciones y las posturas de todos los partidos del arco ideológico democrático colombiano son convergentes, más allá de sus fuertes discrepancias en otros planos, en el repudio de las FARC y de sus prácticas. Por eso te decía sobre lo terrible de las confusiones en estos procesos. Con la misma convicción que se denuncia el “guerrerismo” de Uribe y su adhesión incondicional con los EEUU, se debe repudiar la acción de todo grupo que como las FARC, viola de manera tan sistemática y flagrante los derechos humanos más elementales de los ciudadanos colombianos. Y en estos temas, la historia nos debería haber enseñado que la dualidad de criterios lleva a las inconsecuencias más lamentables. ¿Con qué legitimidad yo puedo protestar contra la violación de los derechos humanos si justifico o si me callo frente a lo que hacen las FARC?

P: El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez-aún antes de entrar en su no tan encubierto antisemitismo y en su alianza con Irán, que evidentemente para mi y muchos lectores de Semanario Hebreo es una señal de alarma terrible- es todo un fenómeno también a nivel continental. ¿Cómo lo definirías?

Chávez y el chavismo son muy difíciles de definir. Pero hay algo que parece claro: tienen muy poco que ver con la tradición de las izquierdas democráticas y socialistas latinoamericanas. Pruebas a la vista: ¿cómo puede tolerarse su antisemitismo cada vez más manifiesto o su asociación con un gobierno como el iraní que comete la afrenta intolerable de negar el Holocausto y de anunciar la destrucción de Israel? ¿Qué tiene que ver con el socialismo o una democracia progresista la reelección indefinida, la persecución a los opositores, la personalización absoluta del poder, las amenazas a la prensa? Y por cierto que hay que ser precisos: Chávez fue electo en procesos democráticos y sólo podrá ser derrotado en las urnas; la gran mayoría de América Latina respaldaría a Venezuela frente a una intervención directa o indirecta de los EEUU; Chávez en gran medida es la consecuencia de la corrupción del bipartidismo tradicional de adecos y copeyanos. Pero con la misma fuerza y sin cálculos menores, los países de América Latina tienen que exigir a Chávez el cumplimiento de principios internacionales básicos, justamente los mismos que se deben exigir a los EEUU: la no intervención en los asuntos internos de otros países soberanos, el respeto irrestricto al Derecho Internacional, el respeto a las libertades y a los derechos de una sociedad democrática. He visitado Venezuela y duele ver como se malogra la genuina esperanza de cambio que las grandes mayorías de ese país comparten. Es un compromiso latinoamericano insoslayable evitar que el conflicto venezolano termine en una guerra civil cruenta. Y por cierto que ese objetivo está mucho más allá de Chávez y de Bush.

P: Chávez ha colocado el tema anti yanqui en el centro de su dialéctica, como supuesto símbolo de libertad y soberanía latinoamericana, de verdadero socialismo. En tu opinión ¿eso es socialismo?

Creo ya haberlo contestado. Creer que el chavismo es socialista significa proponer que se puede pensar en un “socialismo del siglo XXI” en donde las libertades y los derechos fundamentales estén en entredicho. Después de todo lo ocurrido en las últimas décadas, en nuestro continente y en el mundo, aceptar esto es de una irresponsabilidad histórica inadmisible.

P: ¿Puede verse su antiamericanismo como intento de destacar su independencia , o como producto de su conciencia sobre los sentimientos anti americanos en el continente?

La política exterior norteamericana de las últimas décadas, en especial la que ha practicado la Administración Bush, ha cosechado los peores resultados: ha creado o fortalecido a sus peores enemigos. Hacia América Latina, los EEUU hace décadas que no tienen política. América Latina sólo importa cuando se vuelve un problema de la interna norteamericana: Cuba importa por el lobby cubano de Florida; Colombia por una visión miope del narcotráfico, que penaliza la producción pero no el consumo; México por los más de 10 millones de emigrantes o por las exigencias hoy puestas en entredicho del Nafta; etc. Así como la política “dinosáurica” de los EEUU hacia Cuba no ha hecho más que fortalecer la peor versión del castrismo y ha aumentado el sufrimiento del pueblo cubano, de la misma forma, la postura de Bush contra Chávez refuerza su personalismo. EEUU tiene que desarrollar una política seria hacia América Latina, lejos de los TLC y de las visiones intervencionistas tradicionales. Si persiste en las actitudes de la actual Administración, terminará reforzando regímenes que utilizan el antinorteamericanismo como pantalla de otras cosas. Ojalá me equivoque, pero soy escéptico respecto a cambios en esta dirección.

P: Un amigo, compatriota, me envió días atrás un artículo analizando la política de Chávez, en el que de hecho afirma que los dictadores todos se parecen, sean de derecha o de izquierda. ¿Estás de acuerdo con esa afirmación?

Por supuesto que estoy de acuerdo con esa sabia afirmación. Todo aquel que ha sufrido una dictadura, del signo que sea, no puede sino compartir esa idea. Las libertades y los derechos no son de derecha o de izquierda.

IRAN NO TIENE LO QUE HACER EN AMERICA DEL SUR

P: ¿Qué opinión te merece el apoyo de Chávez a Irán?

La peor opinión. El actual gobierno iraní no sólo es profundamente antisemita, comete la tropelía imperdonable del negacionismo de un genocidio como el Holocausto o propone la destrucción de Israel como objetivo de su política exterior, sino que es un gobierno profundamente reaccionario y fundamentalista. Y aquí también la política norteamericana es muy torpe. Sólo desde el fortalecimiento de la Comunidad y del Derecho internacionales se puede actuar con eficacia frente a un régimen semejante. Repetir otra tragedia como la de Irak en Irán es abominable. Pero a todo esto, ¿qué tiene que hacer Irán en América del Sur? ¿Qué tiene que hacer en el MERCOSUR luego de las más firmes sospechas acerca de la intervención iraní en los atentados contra la embajada de Israel y contra el local de la Amia en Buenos Aires? ¿Cómo puede ser posible que alguien entre en confusión con un régimen como el iraní? Sólo esto hace perder legitimidad ante sus pares del continente al gobierno venezolano. Ningún gobierno del MERCOSUR puede llegar a compartir esa orientación de la política exterior venezolana. Sería una locura.

P: ¿Te gustaría ver a Venezuela en el MERCOSUR?

Yo soy un ciudadano que opina desde sus convicciones, sin más límite que su conciencia. Ya he dicho bastante de lo que opino sobre la experiencia chavista. Pero entiendo la postura del gobierno uruguayo y la de los gobiernos del MERCOSUR en abrir la entrada al MERCOSUR a Venezuela. En el MERCOSUR hoy se combinan tres tendencias en tensión: flexibilización, ampliación y profundización. Yo soy de los opinó siempre que ampliación sin profundización era un error, un salto hacia delante. Pero la apuesta a una flexibilización sin límites, que vuelva minimalistas los acuerdos del MERCOSUR, me parece una opción también equivocada. En este contexto, puedo entender la postura de los gobiernos del MERCOSUR en relación a facilitar la entrada de Venezuela al MERCOSUR. Es más, la puedo compartir desde la perspectiva uruguaya: Venezuela es la tercera economía del subcontinente; facilita una relación más equilibrada de Uruguay y Paraguay frente a los gigantes de Argentina y Brasil; es clave junto a Bolivia en la concreción de la ecuación energética de la región; puede promover un fortalecimiento de la voluntad política integracionista. Todo bien, pero con condiciones: es Venezuela que se incorpora al MERCOSUR y no viceversa. ¿Qué significa esto? Que el ingreso de Venezuela al MERCOSUR debe implicar una continentación condicionada buenamente de la “República Bolivariana” a los objetivos estratégicos del bloque. Para citar un ejemplo: la política exterior de Venezuela no tiene nada que ver con las de sus eventuales socios del MERCOSUR. Eso quiere decir entre otras cosas que el actual régimen iraní no tiene nada que hacer en la región, que las posturas negacionistas frente a la Shoa y agresivas frente a Israel no pueden ser admitidas, que no hay espacio para antisemitismos en la región, entre otras cosas. La clave podría ser sintetizada de esta forma: evitar el aislamiento reactivo de Venezuela que sólo puede traer mal al continente.

URUGUAY: EL CAMBIO SE SIENTE.

P: El lema central cuando el Dr.Tabaré Vázquez ganó las elecciones, era por supuesto el cambio. ¿Ya ves el cambio?

Con absoluta honestidad, como la que exigirían figuras como las de Wilson o Seregni, sin partidarismo alguno que he probado que no va conmigo, debo decir que veo un cambio. El otro día lo escuchaba decir a César Aguiar que en su opinión la mejor estrategia para el P. Nacional de cara a las elecciones del 2009 era apostar a que su propuesta no era un retorno al país de antes del 2005 sino una propuesta innovadora para el período 2010-2015. Y creo que tiene razón el colega. Y que eso demuestra que hay una inflexión en el 2004/2005 que los partidos tradicionales deben reconocer para afrontar mejor el porvenir. Todavía ese reconocimiento no se ha producido, lo que para mí conspira contra las chances de esos partidos de cara al 2009. En efecto, el país cambió, en parte por méritos del actual gobierno y en parte por los cambios del contexto regional e internacional. Pero en verdad, ya veo el cambio. Un ejemplo ilustrativo: el cambio en las relaciones laborales y en los marcos de negociación colectiva. ¿Alguien puede pensar con responsabilidad y sensatez al retorno de las relaciones laborales del 2004? Creo que quien así piense comete un grave error.

P: Recientemente, cuando fue preso el General Alvarez, realicé una serie de entrevistas a figuras nacionales al respecto, divididas por cierto en su visión respecto a si es bueno o no entrar en ese proceso, aunque por supuesto todos concordaban en que él había sido un criminal. ¿Cómo ves la forma en que el país lidia hoy, a más de 20 años de terminada la dictadura, con lo que ésta dejó? ¿Realmente se está fuera de peligro?

Los judíos más que ningún otro pueblo saben que nunca se está fuera de peligro, que la lucha es eterna e inacabable. Creo en verdad que en estos temas se ha producido un cambio sustantivo, fundamental. Si comparamos en diversos campos la situación del 2004 con la del 2008 resulta muy difícil no advertir las enormes diferencias. ¿Esto es suficiente? Claro que no. Apelo a la sabiduría sufriente del pueblo judío en estos temas. La lucha contra el olvido, por la verdad y la justicia no pueden tener fin. Como tantas veces hemos dicho, desde los principios de la no violencia, “no se puede dar vuelta una página que no existe”. Como el pueblo judío nos ha enseñado, como diría Yerushalmi, el antónimo del olvido es la justicia. Yo estoy de acuerdo con él.

NO PUEDO SER NEUTRAL RESPECTO A ISRAEL.

P: ¿Cómo ves, a la distancia, el conflicto árabe –israelí?

En primer lugar, no puedo verlo a la distancia. Tengo amigos-hermanos en Israel que padecen, que sufren, y yo padezco y sufro con ellos. Yo no me siento “goy”, por eso tal vez peque de atrevido. Pero en todo caso, es el atrevimiento de la adhesión, del compromiso, como el de Wilson. Yo si estuviera en Israel militaría en el movimiento Paz Ahora, me comprometería políticamente en el “Campo de la Paz”, seguiría a personalidades como las de Amoz Oz. Esto quiere decir que no soy neutral en la política israelí, y es de honestidad básica señalarlo desde el vamos. También debo decir que conozco en carne propia la amenaza del terror, la imprevisibilidad de la no razón, el dolor sin término de la persecución. Y tampoco en esto soy neutral. Sé y conozco los padecimientos de un pueblo asediado por el terror. Conozco ese terror por compartir la vida en un kibutz del Neguev, llamado “Nirim”, con mis hermanos Helen y Ruben. Por ellos, por sus hijos, por tantos hermanos-amigos, aspiro como ellos, como la inmensa mayoría del pueblo israelí, como tú, como tantos amigos judíos del Uruguay, a una paz justa y segura que asegure el futuro de dos patrias, Israel y Palestina. En paz y en solidaridad posibles, sin terror, a favor de la historia. ¿Será una quimera? Aunque me sobren razones para ser escéptico, no puedo pecar contra la esperanza, mucho menos en relación a la Tierra Santa de la mitad la humanidad.

P: Entiendo que ese “compartir la vida” no es sólo por esa amistad entrañable con Helen y Ruben, sino porque estuviste años atrás en Israel..

R:Efectivamente estuve una vez en Israel por 1985. Fue un viaje inolvidable. Recalamos con mi ex esposa precisamente en el kibutz Nirim, en el deseirto del Neguev, allí muy cerca de la frontera con Gaza. Esos hermanos israelíes que tengo se llaman Helen Altman y Ruben Siltzer. Ellos perdieron una niña preciosa, de una enfermedad fulminante, que era Doron, que está enterrada en Israel. Tienen dos hijos más, que son unos soles. Con ellos recorrimos prácticamente todo Israel, incluyendo un pasaje inolvidable por Jerusalem. Fue una experiencia única y además, pude comprobar de cerca el compromiso de vida de los kibutzim. Sé que desde entonces hasta ahora han decaído mucho. Pero fue inolvidable y conmovedor experimentar esa forma de vida comunitaria, tan libre y tan ejemplar. Desde que Helen se fue hasta hoy, siempre, todo atentado en Israel, toda guerra, es para mí algo muy cercano, puedo compartir la inquietud de tantos judíos uruguayos con sus familiares en Israel. Ellos hace más de veinte años me introdujeron a la lectura de Amos Oz y de otros intelectuales israelíes, como Yerushalmi y tantos otros.

Con ellos pude participar en una manifestación del movimiento Paz Ahora por las calles de Jerusalén, que todavía recuerdo emocionado. Allí te juro que había una profunda y genuina vocación de paz, de no violencia, y estaba nutrida de dolor, pues muchos de quienes allí estaban tenían parientes muertos en guerra. Por eso creo saber algo y sobre todo creo hablar desde el corazón cuando hablo de Israel, a pesar de que en verdad fui una sola vez y hace tanto tiempo. Sentí cuando envuelve ese lugar, fue tal vez el viaje más conmovedor de mi vida. No sabes cuánto me gustaría volver. Recuerdo que cuando asesinaron a Rabin no pude contener el llanto. De pronto porque intuí que era una bala certera, que mataba la gran esperanza de la paz para dos pueblos. De pronto porque ese homicidio lo había cometido un judío y ello me parecía que mataba aquellos hermosos ideales de mis hermanos Helen y Rubén, también aquellos relatos que mi padre de chico siempre me contaba de Israel y del milagro de los pioneros y de sus kibutz en el desierto. En fin, como ves recuerdos, nostalgias, sentimientos muy entrañables. Es como te dije, no me siento "goy", tal vez por ello a veces sea imprudente en mis dichos porque siento que lo que pasa en israel también me involucra directamente, no puedo ser neutral.

P: Es muy hermoso todo lo que contas y emotiva la forma en que lo haces.Te agradezco infinitamente que lo compartas conmigo y a través de “Semanario Hebreo”, con los lectores todos. Ato cabos con lo de Wilson , con lo que empezamos. El sentía un gran amor y admiración por Israel. ¿Era algo que se podía captar claramente también fuera de los oídos judíos, especial y naturalmente receptivos a ello?

Claro que sí. Eso que pudo captar Wilson o que pude captar yo, es lo mismo que han podido captar muchos uruguayos, hermanos y compañeros de ruta de tantos judíos uruguayos o israelíes. Ya te lo he dicho, no me siento un “goy”, salvando las distancias gigantescas, como le ocurrió a Wilson, mis oídos son también judíos.

 

LAS COMPLEJAS RAICES DE LA ESCALADA ISRAELO PALESTINA
[4/3/2008]

Artículo de la periodista Jana Beris - Jerusalem

Las cruentas imágenes transmitidas desde la Franja de Gaza al mundo entero, se originan mucho antes del operativo militar israelí en la zona de Sayaíe, al norte de este territorio palestino. Los palestinos muertos, especialmente los civiles, probablemente estarían vivos, de no ser por los constantes ataques lanzados desde Gaza con cohetes, hacia el vecino territorio israelí.

De fondo, hay algo a destacar: para Hamas, “territorios ocupados” no es un término que se refiere únicamente a Cisjordania y la Franja de Gaza (conquistados por Israel en junio de 1967) sino a la totalidad de la zona, que incluye el Estado soberano de Israel.

Hamas no acepta la existencia misma de Israel por considerar que “toda Palestina” (término que incluye para ellos el territorio de Israel) es “waqf”, o sea tierra sagrada del Islam. “Nadie tiene derecho a renunciar a parte de la tierra sagrada”- nos dijo en repetidas ocasiones, entre otros, Mahmud al-Zahar, uno de los líderes de Hamas en Gaza.

Pagando un alto precio interno, el gobierno del Primer Ministro Ariel Sharon aprobó retirarse de la Franja de Gaza. En el marco de su plan de “desconexión”, los asentamientos todos fueron desmantelados y su población de unas 8.500 personas, evacuadas hasta el 27 de agosto del 2005. Poco después, el 12 de setiembre, el ejército cerraba el portón fronterizo de Kisufim y declaraba terminada la ocupación de la Franja de Gaza.

Los puestos fronterizos quedaban sí bajo responsabilidad de Israel. La retirada no se hacía en medio de paz y entendimiento, sino en una época de conflicto y por ende las fronteras abiertas por las que en los mejores tiempos pasaban cerca de 200.000 trabajadores palestinos diariamente a Israel (parte de ellos de Gaza), ya no eran tales..

Sharon cometió el error de no coordinar la retirada con la Autoridad Nacional Palestina. La pregunta es si acaso ello debía justificar que la retirada israelí fuera el comienzo de una etapa peor todavía que antes, en lugar de la apertura de un nuevo capítulo en Gaza. La respuesta nos parece claramente negativa.

Pero los palestinos no lo interpretaron como una nueva oportunidad sino como una señal israelí de debilidad.”Los echamos nosotros con la resistencia”- nos dijo Mahmud al-Zahar de Hamas en su casa en Gaza, en julio del 2005, poco antes de la retirada israelí, usando el término que para los israelíes no es otra cosa que terrorismo.

Los grupos radicales interpretaron todo a su manera, con una lógica totalmente diferente de la que motivaba a Israel. “Si Israel se va de Gaza porque nosotros lo empujamos hacia afuera, vamos a seguir y se irán así también de otros lados”, nos decía un enmascarado de Hamas en la zona de El Bureij en Gaza, en aquella misma visita al lugar en julio del 2005.

La realidad que sucedió a la retirada, confirmó el anuncio.

Los cohetes que los palestinos habían comenzado a disparar hacia Israel, especialmente a la ciudad de Sderot, desde enero del 2001 (llamados “Qassam” dado que los primeros en dispararlos fueron los batallones armados de Hamas Izz al-Din al-Qassam) no sólo que no desaparecieron porque Israel se retiró, sino que los disparos se intensificaron.

La nueva página que podría haber sido abierta con la salida de Israel del territorio ocupado, no se abrió. Los invernaderos dejados por Israel en los otrora asentamientos (comprados de hecho por el Banco Mundial para que los palestinos los aprovechen como fuente de manutención) fueron destruidos en cuestión de días y en parte de los territorios en los que se hallaban antes las colonias israelíes, se desarrollaron campos de entrenamiento de los grupos radicales. Desde los más cercanos a la frontera con Israel, se ubicó puestos de lanzamiento de cohetes Qassam.

El significado de los cohetes disparados desde Gaza, no puede medirse únicamente de acuerdo al hecho que han cobrado hasta ahora la vida de doce civiles sino del terror que impone constantemente a la vida de una población entera.

Son innumerables los casos que la población local llama de no menos que “milagrosos”, en los que los cohetes hicieron impacto en casas en ese momento vacías, en jardines de infantes cuando los pequeños recién habían salido al patio, en el patio cuando recién habían entrado y muchas otras situaciones similares.

Aún recordando que en un operativo militar israelí contra Hamas pueden morir decenas en un día e inclusive, por error, civiles, hay aquí un desequilibrio básico, a dos niveles.

- Los terroristas disparan intencionalmente hacia blancos civiles, tanto en Sderot como en la ciudad de Ashkelon mientras que Israel ataca a hombres armados, cuando decide finalmente no demorar más y responder a los disparos en su contra. La muerte de civiles palestinos es un error, no una intención.

- Hamas y los otros grupos radicales, lanzan los cohetes desde zonas habitadas, en patios de escuela, entradas de casas particulares, para complicar la reacción israelí y garantizar un precio político a pagar por Israel si en la respuesta mueren civiles. El viernes por la noche, cuatro niños muertos en Gaza, estaban jugando al fútbol cerca de una célula que disparaba Qassam.

Cabe preguntar dónde estaban los padres de esos chicos que no los mantenían obligados en casa en un día tenso, o por qué los terroristas disparaban desde allí. Cabe suponer que ninguna de las respuestas puede resultar alentadora.

A esta problemática existente desde hace ya más de siete años especialmente en Sderot y sus alrededores, se agregó en los últimos días también la ciudad de Ashkelon, con 120.000 habitantes. Ya hace dos años cayó allí por primera vez un misil y numerosos cayeron desde entonces sobre su parte sur, pero ahora, la ciudad toda fue colocada en la mira de Hamas. Israel decidió a raíz de ello, que su paciencia comienza a agotarse y escaló el nivel de su respuesta contra blancos de Hamas en Gaza.

Pero el operativo militar en curso en la Franja, no es una “venganza”, sino un intento de asestar a Hamas un golpe que le impida volver a disparar o al menos se lo dificulte seriamente.

Las imágenes provenientes desde Gaza, son duras. Especialmente, los informes sobre niños muertos. Cada uno, cabe suponer, era un mundo para su familia. Pero la responsabilidad por su muerte no es sólo de Israel que disparó al entrar a Sayaíe y a Jebalia, sino ante todo de Hamas que no cesó de atacarle , a expensas de su propia población, hasta que finalmente, le obligó a empezar a reaccionar.

Israel ataca en Gaza con una ínfima parte de su poderío militar, debido a que es consciente de que en medio de los terroristas están los civiles y a pesar de saber que probablemente, si bombardeara masivamente las zonas desde las que disparan cohetes, sí podría detenerlos. No lo hace, ya que el precio sería arrasar barrios enteros. Mientras Hamas usa a los civiles, Israel aún intenta distinguir entre ellos y los terroristas, lo cual en una guerra, claro está. no siempre es posible.

El problema básico de fondo es que difícilmente sea pueda concebir una solución mientras haya diferencias tan grandes en el enfoque de vida. Es que Israel decide reaccionar para proteger a su población, teniendo la vida como su mejor elección. Pero en Hamas, el enfoque es otro. Alcanza con el ejemplo de un programa televisivo para niños, para entenderlo.

Tras el supuesto Ratón Mickey que en este canal se llamaba Farfur y que mataba a un soldado israelí, llega un conejo llamado Assud. “Yo terminaré con los judíos y me los comeré”- dice el conejo ante el beneplácito de la niña que hace las veces de anfitriona en el programa y que dice : “Que Alá así lo desee”..

El extremismo se manifiesta pues no sólo a expensas del desarrollo económico de Gaza sino también de la salud mental de sus niños. Las frases sobre heroísmo y lucha por la causa nacional palestina, no lograrán ocultar que la población de Gaza es rehén de los extremistas . Estos prefieren usarla en su lucha contra Israel, en lugar de permitirle la oportunidad de intentar vivir mejor.

La gran pregunta es si acaso Israel tiene que soportarlo, cohetes de por medio, sin reaccionar . Y si acaso debe permanecer sin hacer nada para proteger a sus civiles, por saber que en la respuesta a Hamas, existe el riesgo de que mueran también civiles del lado palestino.

Es que la alternativa al operativo en curso y a otro más intenso y profundo que no se puede descartar, no es la paz sino una situación peor aún , en la que los cohetes de Hamas lleguen más al norte todavía y tengan en su mira, a la propia Tel Aviv.

 

Sobre el Informe Goldstone
[6/11/2009]

Trascripción de las palabras de la Periodista Ana Jerozolimski en la conferencia convocada por OSU - Primera parte

La Organización Sionista del Uruguay convocó a una interesante conferencia sobre El Informe Goldstone de la conocida periodista, Directora de Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski, el pasado 4 de noviembre en Centro Maimónides.

A continuación la trascripción de sus interesantes y conocedoras palabras, luego de las cuales el público presente le hizo numerosas preguntas que Ana Jerozolimski respondió con su habitual solvencia.

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La OSU me invitó a dar una charla sabiendo que me siento en casa cuando vengo.

Los temas en Israel son siempre variados y objeto de polémica y requieren mucha atención; con Israel en realidad la cosa es elegir cual es el tema más candente y en el intercambio con OSU surgió el tema del Informe Goldstone que creo que es muy relevante en estos momentos. Justamente hoy en la Asamblea General de la ONU se debatía el pasarlo al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas así que es simbólico que hoy nos encontremos, pero más allá de los mojones en el camino que se vayan dando con respecto al Informe Goldstone, hay cosas que es bueno que sepamos.

Quisiera comenzar con dos comentarios que podrían ser también el resumen de esta charla, pero que pueden ir bien al principio también.

Uno es que no tengo ninguna duda de que hay lo qué criticar en el Informe Goldstone, (llamado así por el nombre del juez que encabezó la comisión y lo redactó, el juez Richard Goldstone, judío sudafricano), pero eso no quiere decir que sea imposible que haya estado mal algo durante la guerra, que toda acusación de que Israel en algo actuó mal sea una diatriba, ni que sean todos antisemitas.

Siempre trato de ser muy cuidadosa, inclusive cuando no judíos critican a Israel, - yo suelo decir “no escribo con las vísceras”, es cuestión de estilo, ¿no? – suelo no apresurarme y no acusar de boca para afuera ni dentro de mi corazón, a cualquiera que critica a Israel de antisemita. Realmente pienso que es un craso error. Hay formas y formas y todos podemos palpar – no hay que ser periodista ni académico para eso - cuando se trata de una crítica legítima dicha con preocupación o simplemente como análisis de las noticias, y cuando va acompañada sí de eso que llamamos antisemitismo o antisemitismo disfrazado de antisionismo.

Habiendo hecho esta salvedad digo claramente que en mi opinión hay mucho para criticar del Informe Goldstone.

Me parecen locuras los artículos que califican a Goldstone mismo de antisemita y no por ese análisis semántico de cómo va a ser antisemita si es judío y tiene una hija viviendo en Israel. Pero en el informe hay muchos errores que él, como juez serio, no debería haber cometido, - y con el informe me refiero no solo al resultado escrito en esas casi 600 páginas, sino a todo el proceso que acompañó su elaboración.

Antes de entrar más en detalles, quiero reiterar algo que mencioné al principio y es que en toda guerra todos sabemos qué situaciones se crean, puede haber excesos, puede haber -¡ni qué hablar!- errores que se cometen en el campo de batalla. Israel tiene, en mi opinión, la responsabilidad de investigarlos. No por Goldstone ni por la ONU, por Israel, por nosotros, por la condición judía y por los parámetros que sí en Israel son diferentes a pesar de las acusaciones de que somos objeto continuamente. Israel, en mi opinión, sí tiene parámetros morales que lo guían que son diferentes, por eso tiene que investigar si algo está mal, no porque Goldstone diga tal o cual cosa.

Pero no podemos hacer caso omiso del hecho de que el Informe Goldstone está elaborado por la ONU, - y no todo el mundo tiene la sensibilidad respecto a la ONU que nosotros tenemos con buenas razones, - tiene un peso y es un elemento en la política internacional que hay que tener en cuenta. Aunque Netaniahu haya dicho en el plenario de la Kneset, hace poco, “ningún militar israelí va a ser acusado de crímenes de guerra”, y yo entiendo que no es que él dice que no puede ser que alguien haya actuado mal, sino que ”no vamos a dejar que ellos, hipócritas, nos juzguen cuando en realidad no les importa la vida humana” – estoy parafraseando a Netaniahu -, no podemos olvidar que esto ha generado – si por tendenciosidad anti-israelí, por hipocresía, por lo que sea –una situación internacional de la que Israel tiene que ser consciente. Por eso - y esto nuevamente antes de entrar a los ejemplos concretos de porqué digo que hay cosas para criticar en el Informe Goldstone – yo creo que Israel se equivocó, cometió un craso error al no colaborar con la Comisión Goldstone.

Es un tema discutible, por supuesto. Yo entrevisté, por ejemplo, cuando salió esto, al portavoz del Misrad Hajutz, la Cancillería israelí, que me dijo “Para qué, para que después igual inventen lo que quieran contra nosotros y encima van a decir ‘el informe salió también después de haber investigado el lado israelí’”. También esa es una posición legítima y comprensible.

Aclaro que la decisión israelí de no colaborar con la Comisión no significaba que los israelíes tuvieran prohibido prestar testimonio si querían. Si querían llamar a alguien de la Comisión podían hacerlo y cada uno tenía libertad de ir.

Hubo una médica israelí, olá – no sé si jadashá, pero oriunda de la ex Unión Soviética – en cuya clínica cayó un misil, un cohete Kassam, en Ashkelon. Hubo serios destrozos, ella estuvo herida, el lugar quedó destrozado realmente, y ella dijo – yo no logré hablar con ella personalmente, cuando la pude llamar estaba en Ginebra prestando testimonio - pero por lo que leí ella dijo, “estaba hablando a la pared”. Un sentimiento subjetivo, quizás eso no sea un elemento de análisis de un documento jurídico, pero la sensación de ella era esa, de que las cosas estaban dictadas de antemano.

Igual creo que Israel debería haber colaborado con la Comisión, por lo menos para hacer el esfuerzo de demostrar todo lo que de su lado podía demostrar.

Hay que hacer una distinción – primero recordemos, quizás lo tomé como algo obvio, pero aclaremos, la polémica que despertó el Informe Goldstone fue porque acusó a Israel y a Hamás, - no creo que Hamás deje de dormir de noche, pero en fin…- de crímenes de guerra y quizás también de crímenes de lesa humanidad.

Israel reaccionó airado – estoy segura de que muchos pensando genuinamente “no puede ser que Tzahal haya cometido crímenes de guerra” y otros diciendo “¿y a la ONU los vamos a escuchar?, cuando sabemos de su tendenciosidad y de la falta de proporción absoluta entre el tiempo dedicado a otros conflictos, mucho más cruentos sin duda, y a la situación que envuelve a israelíes y palestinos. En determinado momento… - les cuento que hasta el propio Goldstone, en una entrevista creo que en CNN, criticó una resolución de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, porque en esa resolución supuestamente en base a su Informe ni mencionaban a Hamás.

Yo creo que ese fue uno de los pecados - si cabe el término - de Goldstone. Me cuesta creer que no sabía dónde se metía o qué misión aceptaba. Yo no le atribuyo malas intenciones ni antisemitismo, pero el Informe no fue hecho en forma ecuánime y equilibrada. Quizás el problema principal es que aceptó estar al frente de una comisión dispuesta por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que está muy lejos de ser defensora de los Derechos Humanos. Eso ya lo colocaba en una situación de la que no sé cómo podía salir un informe diferente.

Ahí se habla de crímenes de guerra.

Los términos en política, en Derecho internacional, - no soy experta en Derecho internacional pero hablé con gente que sí lo es - tienen que estar basados en cosas concretas.

Excesos durante una guerra, – y no me refiero a errores, como que un cohete caiga mal por una coordenada que pegó diferente, mal calculada – me refiero realmente a excesos que podían haber sido evitados si se hubiera pensado de otra forma, no son sinónimo de crímenes de guerra. Uno podría decir “y bueno, si se actuó mal, se actuó mal”, pero acá estamos hablando de una comisión encabezada por un juez que llegó a una conclusión de valor jurídico en que se acusaba de crímenes de guerra, así que acá la terminología tiene su importancia.

Yo hablé, por ejemplo, – y lo publiqué en el Semanario Hebreo – con una ex profesora mía de Derecho Internacional, la profesora Ruth Lapidot, Profesora Emeritus de Derecho Internacional de la Universidad Hebrea de Jerusalem y ella me aclaró este tema de la diferencia entre excesos, problemas que ocurren en el campo de batalla, - reitero, no errores solo, - y lo que sí debe ser calificado de crimen de guerra.

Ella me dijo claramente que eso está definido en la Cuarta Convención de Ginebra. El daño intencional a civiles y el ataque a infraestructuras civiles sin una necesidad militar totalmente comprobada pueden ser calificado de crimen de guerra. Ella estaba furiosa cuando la entrevisté por el Informe Goldstone, pero no como israelí solo, me dijo, como jurista, porque el Juez Goldstone sabe que en el Derecho internacional está por supuesto esa prohibición del ataque intencional contra civiles, pero también sabe que en Derecho internacional se dice claramente “a menos que el lugar donde se encuentran los civiles esté siendo utilizado como blanco militar”, con la previsión de que se avise que se va a atacar.

Cubriendo la guerra en Gaza, yo tenía la complicación técnica de que no puedo acceder a Gaza. Desde el golpe de estado de Hamás, Israel prohíbe - no los palestinos - que los israelíes entren a Gaza aunque tengan otras diez ciudadanías. Los periodistas podemos en general ir a cualquier lado, yo puedo ir a lugares donde otros israelíes no pueden, pero a Gaza no, por razones que creo comprensibles, aunque periodísticamente quisiera sí poder ir como iba antes. Pero, consciente de que estar ahí es irreemplazable, traté de suplir eso siempre con muchas llamadas y conversaciones y entrevistas por teléfono con palestinos, tanto asesores, o sea, gente de Hamás, como de la fuerza de seguridad, médicos, en fin. Y estaba hablando con un médico del hospital Shifa, el hospital central de Gaza y yo le comentaba - por esas cosas que se sabían, esas noticias que circulan por todos lados – que la comandancia máxima de Hamás, los líderes máximos políticos y no descarto que también muchos de los batallones armados, estaban escondidos en el sótano del Shifa de Gaza. Y él me dice “perdón, pero yo no puedo grabar más”.

¿Ustedes se imaginan si Israel hubiera avisado, como lo hizo en muchos otros operativos, que iba a entrar al Shifa de Gaza, no solo para terminar la guerra en ese momento, sino para traer la paz quizás a Gaza, - estoy yendo más adelante – aunque era meterse en la boca del lobo, para sacar a toda la comandancia de Hamás de allí, avisando antes para que pudieran mover a los enfermos -¿ustedes se imaginan si Israel hubiera hecho ese operativo, aunque no hubiera muerto ni un enfermo? No quiero ni pensar en la tormenta internacional. Y la profesora Lapidot me decía “él sabe, el juez Goldstone sabe de esa aclaración en Derecho internacional de que si un lugar es usado como blanco militar sí se le puede atacar aunque haya ahí civiles”.

Claro que en este tema hay situaciones muy complejas, muy complicadas. Pero yo le pregunté a la Prof. Lapidot sobre esto, porque hubo situaciones en las que Israel bombardeó edificios en los que se sabía por cierto que desde ellos Hamás disparaba hacia Israel, y después aparecían escenas terribles (no estaba fabricada la foto, lamentablemente), un edificio donde había diez familias con, no sé, diez hijos cada uno, y la mayoría había muerto. Claro, Israel no sabía qué había exactamente en cada edificio, solo sabía que se los usaba para desde allí disparar a Israel y no solo eso, sino usando a los propios civiles como escudo para disparar mejor hacia Israel. Y ella me decía que era realmente una situación compleja, porque andá a demostrar que no sabías y además está el tema de la proporcionalidad. ¿Podés atacar un edificio aunque exista el riesgo de que allí haya civiles porque sabés que están escondiendo ahí un rifle?, no. Pero si sabés que alrededor de ese edificio hay diez lanzacohetes de los que disparan todo el día a Sderot, y sabés también que hay diez civiles escondidos, entonces, ¿no tenés que disparar, no podés disparar? O sea, hay muchas situaciones –no sé si llamarlas límite, es poco fácil de definir. Lo claro es que la intención de atacar a civiles es esencial cuando se habla de crímenes de guerra.

El tema es también el doble uso que Hamás hacía de los civiles.

Hay que recordar - y eso relacionado a una de las aclaraciones que hice al comienzo, - que el hecho que los enemigos de Israel, Hamás en este caso – violen sistemáticamente, abiertamente, sin ningún problema, los derechos humanos, eso a mi criterio – y lo digo como ciudadana israelí – no justifica que Israel haga lo mismo. No quiero que se llegue a una situación de la ley de la selva. No lo quiero no por Goldstone ni por la ONU, sino por nosotros. Pero indudablemente es un gran desafío lidiar con esa situación en la que uno tiene que defenderse, sabiendo qué es lo que hace el otro lado.

No justifica usar los mismos medios que ellos, creo que afortunadamente eso no se hace, pero es verdad que Hamás coloca a Israel en situaciones en las que a veces el dilema es: corro el riesgo de dañar a gente que no debe ser dañada, o corro el riesgo entonces de que ellos puedan matar mejor a los nuestros. Y el problema de Gaza a Israel no se puede medir solo en cuantos muertos. Claro, es incomparable la cantidad de muertos palestinos en la guerra y la de los que ellos lograron matar en Sderot y en el sur, lo que se llama Otef Aza, la zona que rodea la franja de Gaza, los kibutzim del sur. Pero la intención de cada Kassam es matar a varios israelíes, y no es cuestión de puntería, es una cuestión de hostigamiento constante. A mí me ha pasado, por ejemplo, en Ein Hashloshá, donde tengo muchos amigos y acá hay una amiga que la hija está allí, y una de las javerot uruguayas me decía “yo, si suena la alarma” – la alarma contra los misiles, ¿verdad? Tzeva Adom que le llaman - “y yo estoy acá con mi mamá” y me mostraba a una señora muy mayor, que camina muy despacio - “yo ni me muevo, si sé que igual no llego a ningún lado”. Y eso era en el kibutz, con ambiente pastoral, divino. Y en Sderot, donde fui muchas veces, pero yo misma que puedo correr todavía, llegaba y lo primero que hacía era ver donde están esos mini refugios de cemento que se construyeron que ya a esta altura están decorados con pajaritos y mariposas. O sea, divisar a cada lado, según donde esté, a donde tengo que correr, porque son quince segundos, ¿qué alcanzás?

Y vi gente que estaba en el mercado, señoras mayores – y vos decís, bueno, uno se acostumbra a todo – que saben que no van a llegar a ningún lado, ellas ni corren.

¿Eso quiere decir que Israel puede cometer crímenes de guerra? No. Pero es verdad que los terroristas colocan a Israel en situaciones totalmente imposibles.

Hablé antes del tema de la proporcionalidad, y hay algo que también me explicó la Prof. Ruth Lapidot, - “está en las convenciones, no lo inventé yo” me decía ella - un término en Derecho Internacional que es jus ad bellum y jus in bellum. O sea, la proporcionalidad antes de que se lance una guerra o – acá hay abogados que lo saben mejor que yo – cuando ya estallaron las hostilidades. Ella me decía, si arrasás Gaza, entrás con diez mil tanques porque te tiraron una vez un cohete, eso no es proporcional según el Derecho Internacional. Pero cuando finalmente se decide que hay justificativo para entrar a la guerra, - como la situación clara que Israel vivió de ocho años de constantes disparos de cohetes desde Gaza hacia Israel -, en el momento en que ya entrás en la guerra no hay reglas exactas en el Derecho Internacional de hasta cuánto hacés.

Me acuerdo una de las épocas de esas crisis tan asiduas entre Israel y los palestinos en que la autoridad Palestina estaba todavía en Gaza, que de un edificio determinado que ya no existe disparaban constantemente cuando pasaban las tropas israelíes o habitantes de los asentamientos. Ese edificio creo que tenía dos o tres pisos y entrevisté al Jefe del Comando Sur en ese momento Gral. Iom Tovzania a quien los palestinos criticaban porque hizo destruir ese edificio desde el aire, y me decía “¿Qué se piensan? Inclusive en las reglas de guerra, ¿qué está escrito?, ¿si te dispararon de dos pisos vos no podés disparar de más de tres?” Si ya es una situación en la que tenés que defenderte, no está claro cuál es el límite.

Uno de los elementos evidentes en el Informe Goldstone - aclaro que leí el resumen a la prensa que fue publicado por la propia comisión, no las 600 páginas – un elemento claro es que el informe dice que lo de las papeletas de advertencia que Israel tiraba no es serio. Para aquellos que no saben de qué se trata, Israel lanzó millones de papeles en diferentes instancias, advirtiendo cuando se iba a atacar un lugar donde se sabía que se escondían radicales de los centrales, pero más que nada cuando quería atacar depósitos de armas, de municiones, o lugares clave desde los cuales se disparaba hacia Israel. Si sabían que había civiles ahí, lanzaban esas papeletas desde el aire escritas en árabe advirtiendo que salieran. Para el juez Goldstone “ze lo retziní”, eso no es serio. Será que no las mandaron por mail, con sorna lo digo. El dijo concretamente que eso no era serio. Hablé con un piloto de combate – claro, evidentemente él me daría la visión oficial de Tzahal, no era un analista independiente – que me contó de misiones que habían sido canceladas porque vieron que del lugar al cual se había avisado no se había retirado a nadie, o por información de último momento que cambiaba las cosas.

Claro, no podemos ser ingenuos, todos vimos las imágenes, no es que atacaron solo cuando estaban seguros de que ningún civil iba a morir, evidentemente esa no fue la situación, pero se hizo un intento de advertirles. Yo vi directamente transmisiones de la televisión de Hamás en Gaza en la cual un integrista que vociferaba muy orgulloso que habían recibido llamadas del ejército israelí de que se vayan, ¿pero nosotros nos vamos a ir? En lugar de exhortar a la gente que se vaya para evitar muertes civiles, llamaban a que vengan, a proteger el simbolismo, si igual van a llegar a Alá, a él qué le importa. Es una concepción de mundo, de vida o de muerte, que por supuesto complica el lidiar con estas cosas.

Pero para Goldstone eso no era en serio.

Fue al parecer muy serio para alguien que entiende más, se ve, de lo que es no solo la teoría sino la práctica de las guerras. Durante la guerra misma, en una entrevista en vivo de la BBC, salió el Coronel Richard Kemp. El fue jefe de las tropas británicas en Afganistán, peleó en misiones en Irlanda del Norte, creo que en Bosnia también – yo publiqué la trascripción exacta de lo que dijo hace poco en Semanario Hebreo también porque habló ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en una de las etapas del proceso después de la publicación del informe. Él dijo lo mismo que había dicho en la entrevista en la BBC, que nunca en la historia de las guerras un ejército hizo tanto para minimizar las bajas civiles como lo hizo entonces la Fuerza de Defensa de Israel.

Es un testimonio de un coronel británico, no judío, no sé si especialmente simpatizante de Israel, pero cabe suponer que al menos alguien que sabe analizar lo que pasa en el campo de batalla.

Pero para el informe Goldstone esos intentos de avisar no eran serios. Ese es otro punto que creo que sí hay que criticar.

Otro punto que aparece en el Informe Goldstone es la acusación a Israel de que impuso un sitio a civiles para que no pudieran tener alimentos ni agua.

Todos sabemos de la situación polémica dentro del propio Israel, y hay razón para que sea polémica, del sitio a la Franja de Gaza que se impuso después de la retirada israelí porque en lugar de posibilidad de apertura hubo una intensificación de los disparos de Kassam, luego el secuestro de Guilad Shalit, como todos sabemos, - es polémico, no solo por consideraciones morales sino también políticas. Israelíes de diferentes tendencias se preguntan “¿y eso sirve?” No es solo ‘se lo merecen’, ¿sirve? ¿No estás castigando a todos por los crímenes de Hamás? O sea, hay muchos elementos para polemizar.

Pero en cuanto a la guerra misma, con esa acusación de que Israel quería impedir la posibilidad de la población de acceder a agua y alimentos, que por supuesto no es una situación que si, “bueno, me voy al almacén y vuelvo en seguida”. El hecho es que durante los combates Israel, - no en seguida, pero bastante pronto - , abrió un intervalo de algunas horas durante el cual podían los civiles se podían aprovisionar e Israel se comprometió a no tomar iniciativa de hostilidades en ese lapso.

Es verdad que hay muchos casos de que la gente ya tenía miedo de salir, y Hamás en ese lapso no cesaba sus hostilidades, y es más, en muchos casos hubo información de que aprovechaban esas horas para pasar, por ejemplo, una ambulancia con hombres armados, cosas por el estilo, lo cual lleva a otro tema, relacionado a crímenes de guerra, los ataques a equipos médicos.

Otro elemento que aparece en el Informe Goldstone es que “Israel dice” - hablando de los civiles en el medio de las armas – “que Hamás oculta o usa armas junto a sus civiles, nosotros no hallamos pruebas”. Yo realmente pensaba, debo estar leyendo mal, o sea, las pruebas ya no estaban, murieron allí con los misiles de Hamás.

Durante la guerra – ustedes saben, los periodistas recibíamos a través de e-mail a cada rato información del dober Tzahal, el representante o portavoz del ejército, y de diferentes organizaciones del gobierno, de organizaciones de Derechos Humanos que criticaban a este, apoyaban al otro, de los palestinos – desde el golpe de estado en Gaza entonces tenés que identificar quién es de la Autoridad Palestina, quién de Hamás - , muchas información. Cuando ya se había formado la Comisión Goldstone recibí entusiastas comunicados de una instancia que se presentaba como el “Centro Independiente Palestino de Gaza” pero que yo sabía que representaban a las autoridades de Hamás en Gaza, invitando a la población a prestar testimonio sobre los crímenes de Israel ante la Comisión llegada de la ONU.

O sea, - y creo que lo pueden haber entendido al principio, lo que comenté, - no digo que los palestinos tengan razones para felicitar a Israel, ni digo que los palestinos no puedan auténticamente, - los que sufrieron las hostilidades, - sentir que Israel era responsable de toda la situación, - estoy tratando de ver desde el punto de vista interno palestino. Pero ustedes imagínense la situación – palestinos que sabían qué había pasado, que Hamás los había encerrado, o que sabían de lo que habían pasado sus vecinos, que no salieron porque Hamás les cerró las puertas de sus casas para disparar de allí a Israel, prestando testimonio a la Comisión de Derechos Humanos frente a los guardias de Hamás en forma “libre totalmente” para que Goldstone los escuche. O sea, es bien de esas situaciones en que uno dice si no fuera para llorar podría reírme.

 
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